• Katy Perry deja atrás su estilo cursi por uno más andrógino, arquitectónico y político


    En un estudio repleto de eco del barrio hipster de Red Hook en Brooklyn, Grace Coddington y su equipo de "Comme des Garçons" someten a Katy Perry dentro de algo que se asemeja al auto de juguete de un niño hecho de una especie de piel falsa color verde de Astrakham, con una boa de zorro y avestruz que cuelga sobre su cadera como si fuese un salvavidas de la era de la Reina Isabel I. "Ya he probado todo lo demás", dice Perry, "¿por qué no probaría esto también?".

         

    A sus pies jueguetea Nugget, la pequeña y adorable caniche color galletita de Katy Perry, mientras que le calzan zapatos largos y puntiagudos, como los de los caballeros medievales con detalles de plata. Si solo sus brazos no estuvieran completamente limitados por ese chaleco de fuerza conceptual de Rei Kawakubo, ella alzaría a Nugget es ese preciso momento. "Colecciono cosas pequeñas", dice Perry. "Ella me da tanto amor. Cuando despierto ella es toda la droga que necesito".

         

    El estilista Julien d’Ys escoge una peluca de su armamento de cabezas de goma espuma con un flequillo de neón, rizos perlados del siglo XVIII, con detalles en cristales y un alborotado velo al estilo de Miss Havisham con flores anaranjadas, creadas a mano para un vestido de la colección 'Broken Bride' de Rei Kawakubo del 2005.

         

    Perry se mira en el espejo y dice: "Avísenme cuando empiecen a filmar Zoolander 3" y luego agrega asombrada: "Estas prendas, honestamente, son piezas de arte ambulantes. Es la redefinición del sexo, del sexo intelectual".

    El artista Dustin Yellin que trabaja en el estudio de al lado, al enterarse de la presencia de Katy Perry, se acerca a saludar a la cantante que tan comprometida está con los artistas desde su colaboración junto a Will Cotton para la portada de su álbum 'Teenage Dream' y de su videoclip 'California Gurls. "La moda es sólo un lenguaje" dice Perry. "Es contar historias. Estoy tan emocionada por el gran cambio que está sucediendo en  el mundo de la moda actualmente. Todos están cambiando sus métodos, se adaptan." Y por lo visto, ella no es la excepción.

    "Ella es un camaleón", confiesa con admiración el fotógrafo Mart Alas. Hoy, bajo ese potencial y carisma, Perry es una mujer hermosa, de caderas definidas, rubia al estilo Hitchcock. En realidad, ese cabello es sólo una ilusión. El verdadero cabello de Perry descansa después de haber pasado por todos los colores del arcoíris. "Estoy en el proceso de platinarme", confiesa.

    En su computadora, Alas, maestro del Photoshop, está ocupado experimentando con las combinaciones Warholianas de sombras para ojos turquesas y labios rojo pasión. "Queridos, ¿ahora estamos haciendo la portada para i-D?", pregunta Perry en un acento inglés forzado de su problemático exesposo, el comediante Russell Brand, y el de su recientemente extinto amor, Orlando Bloom.

         

    Katy Perry, nacida como Katheryn Elizabeth Hudson, ha sido toda una artista desde niña, hija de pastores cristianos evangélicos que cuidadosamente la protegieron del malintencionado mundo moderno en 'una burbuja a través de otra burbuja' de la comunidad y la escuela. "Las escuelas eran realmente improvisadas", recuerda Perry. "La educación no era una prioridad. Mi educación empezó a los 20 y todavía tengo mucho por aprender". No le permitían, por ejemplo, "interactuar con personas homosexuales", cuenta. "Hay un cierto racismo generacional. Pero salí del vientre de mi madre haciendo preguntas, curiosa desde el primer día, y estoy muy agradecida por eso, mi curiosidad me ha llevado hasta aquí. Por cualquier cosa que no entiendo, hago preguntas". Si Perry no conoce alguna palabra o referencia, ella pregunta sobre ello. Incluso podemos ver sus épicas giras mundiales como un proceso de 'reeducación', "Realmente estoy en este viaje por todo el mundo porque cuando viajamos, lo hacemos como se debe y visitamos monumentos dignos de admirar", confiesa la cantante.

    De todos modos, "olvido las cosas todo el tiempo", admite. "Amy Grant fue nuestra Madonna. Supimos de la existencia de Madonna y Marilyn Manson en mi familia por unos piquetes en uno de sus conciertos". En un concierto de Manson en Santa Bárbara, ella entregaba folletos titulados: 'Cómo encontrar a Dios'. Perry terminó yendo a ver su show con uno de sus pastores y, para su sorpresa, la encontró "realmente interesante y rara", confiesa. "Pero en mi casa teníamos que ir a la iglesia el domingo por la mañana, el domingo por la noche y el miércoles por la noche. No podíamos celebrar Halloween, porque Jesús nos traía nuestros regalos para Navidad. Mirábamos a Bill O'Reilly en la televisión. Esa fue toda mi infancia, adolescencia y juventud. Aún tengo cosas que me condicionan en mi día a día".

    Ella finalmente comenzó a seguir a Bill O'Reilly nuevamente, en Twitter. "Quiero saber qué sucede en el otro lado", explica. "No quiero ser una ignorante".

    A los trece años, Perry salió de su hogar en Santa Bárbara, acompañada de su madre, para grabar un álbum de música góspel en Nashville. Dos años más tarde descubrió el Rock de Ópera del grupo de los '70, 'Queen', y a su vocalista sexualmente provocativo, Freddie Mercury. "Nunca había escuchado una explicación tan original de cómo vivir la vida", recuerda. "Esta fue mi primera perspectiva de este mundo, y me encantó. Me sentí tan libre y aceptada". A los diecisiete años, impulsada por esta pasión, se mudó a Los Ángeles para perseguir sus sueños.

    Ella encontró refugio en un mundo de fantasías de colores de Hanna-Barbera, que eventualmente traía a la vida en sus videosclips y actuaciones, como su descenso al escenario de los Grammys en 2009 en una banana gigante de oro para cantar 'I Kissed a Girl' en una escena que ella describe como "Bananas Chiquita, Carmen Miranda con Lucille Ball, Betty Boop, y Swarovski".

    Cuando ella era una joven adolescente, bailaba swing, llevaba faldas largas y perlas que compraba en tiendas de segunda mano y tiendas de caridad. Sus padres dependían en gran medida de las donaciones de la iglesia para su sustento. "He tenido este cuerpo por mucho tiempo", dice ella, "lucía muy bien en esas prendas, me funcionó".

    En sexto grado, Perry vio un abrigo de piel falsa de leopardo en la vidriera de una tienda vintage. Lo pidió para Navidad, pero a 175 dólares era un sueño imposible. Sin embargo, en un milagro de Navidad, Jesús se lo obsequió. "Todos los niños se burlaban de mí", recuerda, "pero sabía que lo estaba haciendo bien cuando las madres envidiosas se acercaban a mí en la escuela y me preguntaban: ¿De dónde sacaste ese abrigo, cariño?".

    Hoy en día, sin embargo, afirma que a pesar de que todavía ama el color rosa, quiere dejar lo 'cursi'. "Últimamente me gusta más ser andrógina y arquitectónica", confiesa. "Estoy feliz de ser otra versión de mí misma".

    Cuando ella no está siendo "Katy Perry" lleva puesto un 'uniforme', un conjunto y zapatillas deportivas de Adidas, para frustrar a los paparazzis y dejarlos con ganas de nuevos looks. "Cuando soy esto, soy esto", explica Perry. "Y cuando no soy esto, tengo un trabajo diferente que hacer. Incluso si llevo puesta una bufanda, soy un anuncio, y la música es lo que estoy vendiendo".

    A los 32 años, Perry esta recalibrando su vida en muchos niveles. "Es un buen lugar para estar", dice ella sobre su edad. "¡Me encanta! No daría nada para volver a mis 20, estoy mucho más conforme. Y he aprendido muchas lecciones: la paciencia, el arte de decir no, que todo no tiene que terminar en matrimonio. Que la educación puede comenzar ahora mismo. Me lancé de un cohete, aferrándome para salvar mi vida", añade ella, recordando su avance en su carrera con 'Teenage Dream' con la edad de 25 años, seguido por cinco sencillos #1. Todo ello luego de los agonizantes, lentos y vulnerables años en Los Ángeles, de falsos comienzos, de ofertas de grabación canceladas, y de travesuras de una hija rebelde. "Pero tenía tanta ambición y determinación, que eso fue lo que me mantuvo en marcha. El cohete me estuvo montando, pero ahora yo estoy montando el cohete".

    Perry contó que está ajustando su propio estilo, "Estoy trabajando en mi propia evolución", dice, "simplemente tomo mejores decisiones en cuanto estilo. No quiero quedarme atascada en una sola forma de pensar o hacer".

    La puesta en escena de su nuevo sencillo 'Chained to the Rhythm' en los Grammys 2017, y el videoclip que fue lanzado poco después, son un buen ejemplo. Para los Grammys, ella colaboró con Es Devlin, cuyo portfolio abarca desde la reinterpretación de Benedict Cumberbatch de Hamlet en el teatro Barbican de Londres, hasta la ceremonia de clausura de los Juegos Olímpicos de Londres, varios de los desfiles de Vuitton, hasta la gira 'Watch the Throne' de los raperos Kanye y Jay-Z. "Ella esa fantástica", dice Perry, "y ella sabe como entregar un mensaje". Según Devlin, los bailarines de Katy saben como hacer uso de los elementos de una casita para formar una Constitución. En los BRIT Awards, diez días más tarde, su puesta en escena fue aún mas explícita, incluyendo títeres gigantes del Día de los Muertos que representaban al presidente estadounidense Donald Trump y a la primera ministra británica, Theresa May. Esperamos más de Devlin en la próxima gira de Perry a finales de este año.



    Para la cantante, el mensaje lo es todo. "He estado detrás del telón", dice ella, "y no puedo volver atrás. Yo solía ser la reina de las insinuaciones, todo hecho con un guiño", añade. "Ahora quiero ser la reina del matiz, que es un primo de las insinuaciones, pero tiene más propósito".

    Somos testigos del 'pop con propósito' de Perry en el parque de diversiones Magic Mountain, que está a 30 minutos al noroeste de Los Ángeles, cuando por tercera y última vez visitó el set de grabación de su videoclip 'Chained to the Rhythm' con el director Mathew Cullen.

    "Bienvenidos a Oblivia, donde todo siempre es rosado!", dice Perry a modo de saludo, vestida como una Marilyn Monroe del futuro en plateado y blanco. "Soy una adicta a los parques de diversiones. Soy miembro del Club 33 en Disneylandia". Ella se encuentra rodeada de una horda de extras, 150 aproximadamente, vestidos por B. Åkerlund con ropa adecuada de dibujos animados de mediados de siglo, como si los adolescentes de Grease hubieran sido coloreados a mano por Kenny Scharf.

    "Contra los curvas y espirales que desafían la gravedad", como dice Perry, "estamos creando este mundo absurdo donde todos los paseos te hacen más loco y más loco. Estéticamente, es como una película de ciencia ficción de los '50 en La Isla del Placer de Pinocho". Los paseos son metáforas de las preocupaciones contemporáneas como la hipoteca y la crisis de préstamos, la catástrofe de agua contaminada en Flint, Michigan, y "la adicción que tenemos al publicar nuestras vidas en las redes sociales para que parezcan perfectas, cuando no lo son", como lo señala Perry.

    Perry realizó una presentación en la 'Democratic National Convention' y acompañó a Hillary Clinton durante la campaña presidencial de 2016. "No creo que tengas que gritar desde los tejados", dice ella sobre sus opiniones políticas, "pero si creo que tengas que estar por algo, y no estar de pie por o para cualquier cosa", añade, refiriéndose quizás a algunas de sus hermanas deliberantes, "en realidad, estás sirviéndote a ti mismo, punto final de la historia. 'California Gurls' y las cosas peluditas serían completamente algo inauténtico de lo que soy ahora y de lo que he aprendido", añade. "Creo que necesitamos escaparnos un rato, pero no necesariamente ahora. Si tienes una voz, tienes la responsabilidad de usarla, ahora más que nunca".

    Después de las elecciones, Perry admite, "Estuve realmente desanimada por un tiempo, acabó trayéndome un gran trauma en mí. El odio hacia la mujer y el sexismo estuvo presente en mi infancia. Tengo un asunto con los hombres represores, aún no somos vistas como iguales. Me sentía como una pequeña niña que enfrentaba sus temores, un hombre manipulador. Realmente no soporto esto en mi trabajo, porque he tenido suficiente en mi vida personal. Pero es un despertar que fue necesario porque creo que estábamos en una falsa utopía... no podemos permitir estancarnos otra vez. Estoy muy agradecida de que los jóvenes conozcan los nombres de sus gobernantes. ¡Yo pienso que las chicas adolescentes van a salvar el mundo!, este grupo de jóvenes parece estar motivando a las personas. Tienen una voz muy poderosa".

    Al final del último día de una filmación, Katy se pone muy alegre. "Despertar a las 4:30 es realmente muy difícil para mí", admite, "pero si no participo en forma proactiva, es sólo para perjudicarme a mi misma. ¿Me quieren sabotear?!". Es de gran ayuda que su glamuroso equipo de belleza acabe en un 'Maquillaje estilo Bella Durmiente', mientras ella toma una siesta. Pero el verdadero secreto para la energía de Perry es una pausa diaria de 20 minutos de Meditación Trascendental, una práctica en la cual Russell Brand la introdujo hace seis años. "Es un juego de cambios", insiste. "Siento las vías de mis neuronas abiertas, y un aureola iluminándome. Yo estoy mucho más relajada. ¡Solo lo pongo en práctica!".

    Luego de diecisiete largos meses de duración del 'Prismatic World Tour', y el Super Bowl del 2015, Perry se tomó un descanso de seis meses, la primera desde 2008, antes de trabajar en nueva música. Ella se fue de su casa en Los Ángeles y se refugió en Santa Bárbara, su 'santuario y lugar de baño de burbujas' (tan pintoresco y lindo, es como la Costa Azul en Francia pero sin vanidad), para estar cerca de sus queridos hermanos y padres, con quienes ahora están de acuerdo en no estar de acuerdo. Hace cinco años, Perry empezó a ver a un terapeuta. "Ha cambiado mi vida", dice. "Cuando estoy en mi habitación sólo soy Katheryn Hudson, lo cual es increíble porque la gente en mi posición oye demasiado, los mata o lo hace completamente unos ignorantes de la realidad, y no quiero eso".

    Renovada por su descanso, Perry estaba lista para comenzar a trabajar en sus nuevas canciones en junio del año pasado, y para finales del mismo tenía más de 40 en progreso. Tal vez una doce de ellas lleguen al nuevo álbum. Para 'Prism', en 2013, ella estaba trabajando en dos canciones similares, 'Black Widow' y 'Dark Horse'. Ella lanzó este último, mientras que Iggy Azalea y Rita Ora grabaron posteriormente 'Black Widow' y Britney Spears reclamó 'Passenger'. "Estoy feliz de que tengan un hogar, que se hagan eco en el universo por siempre", dice Perry con ironía, "porque al final de esto, cuando decido desatar mi corsé aún más, cuando no puedo poner más relleno, no queda más remedio que dejar ir, pero ¡todavía puedo ser compositora!".



    La tranquilidad de Santa Bárbara le dio tiempo para 'aplicar en tiempo real' las lecciones que está observando acerca de cómo crear anhelos, y los cambios veraces como sus consumidores, especialmente sus jóvenes fans, asimilan su música. "Luego impulsar, impulsar, impulsar", añade Perry. "Me encantan las pequeñas estructuras. ¡En una vida pasada yo era Directora General de Marketing!, yo uso ambos lados de mi cerebro, el izquierdo y el derecho".

    Nuestro último gran momento con la interminable Señorita Perry es una cena en Manhattan, donde ha venido por unos días para contarnos esta historia. Para sorpresa nuestra, ella prefiere los 14 de Febrero para reunirse. "¡Eres mi cita hot esta noche!", dice ella juguetonamente, "¡Espero que cumplas todas mis expectativas. Espero que lo hagamos hasta el final!".

    Ella eligió un acogedor restaurante Italiano sin pretensiones en Tribeca, que pertenece a su chef favorito oriundo de la ciudad de Florence. Soy inusualmente puntual, y nuestro encuentro me da mucho tiempo para disfrutar de las escenas románticas que se encuentran a mi alrededor antes de que ella llegue.

    Cuando Katheryn Hudson finalmente aparece en un delgado abrigo Gucci (de color rojo alegre que besan la marquesina del restaurante), grandes pendientes de oro y gafas elegantes (en realidad son unos lentes para su protección, para distraer en lugar de atraer). Su cabello rasgado en un chignon de bailarina. Con esa grande y pura mirada, enmarcados por unas pestañas de tarántula, la delatan. Ella lleva unos labios carnosos color rosa y una tarjeta de San Valentín. "Las rosas son rojas, las violetas son azules", escribe Perry. Espero que esto resulte bien o como sea, todo lo que me haga sentir como un perfecto sinvergüenza porque llevo conmigo una pluma de punta, un cuaderno lila y una grabadora. Le digo que esperaba por su bien que algún guerrero hubiera entrado para arrancarla de mi tierno cuidado.

    "Esto es como el Día Nacional de las Donas para mí, es como un día festivo", dice ella, tras un largo suspiro. "Creo que dejé de lado el Día de San Valentín a mis 20 años. Es así... llena de presión, no es fácil amarme, pero, ¡parece que estarás listo para el desafío esta noche!".

    Entonces ella me acomodó en su conversación en un paseo por una montaña rusa, y no hubo como pararla.

    "El festival Burning Man, es algo totalmente inspirador, como de otro planeta. En los Grammys nosotros como cultura necesitamos ser inclusivos y diversos, y creo que eso aún no esta sucediendo. Realmente aprecio a esas personas que no caen por el abismo y que tienen una idea clara de lo que es real, esa es Adele. Me encanta la franqueza de Cher, ella está presente para las mujeres de hoy, y eso me encanta. Beyoncé es nuestra Michael Jackson de hoy en día, ella viene por su cuenta, demostrando que está bien ser fuerte y vulnerable al mismo tiempo, y que esa vulnerabilidad no es una debilidad, sino realmente una fuerza".

    "No me hagas hablar...", fue lo que dijo Perry sobre las últimas elecciones presidenciales en los Estados Unidos.

    Perry ha estado sobria por un mes, "pese a unos pequeños períodos cuando es el momento de purificar la mente", dice ella. En cambio, se concentra en una mezcla heterogénea de diferentes pastas y arroz que especialmente ordenó, "¡Si, este es mi día de San Valentín!", y opta por la especialidad de la casa, un pastel de queso que se parecía a un broche de oro. "Por suerte, esas creaciones de Kawakubo son aceptables".

    Tres horas más tarde somos los últimos clientes que están de a dos y que la han pasado bien durante toda la noche, y aún estoy pendiente de cada palabra que salga de su boca.

    "Yo no curo el cáncer ni nada", dice Perry con esa famosa mirada brillante y un guiño, "pero sé que puedo traer luz, alegría y felicidad en pequeñas cuotas de tres minutos y medio. Eso es algo", añade mientras se ve arrastrada por su personal de seguridad y chofer. "Eso levanta el espíritu".

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    - Nota originalmente redactada para Vogue.com. Traducida y adaptada por Katy Perry Argentina.
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